sábado, 26 de octubre de 2013

El boom del Coltán y el exterminio de los pueblos indígenas

Por: Linda Manaka Infante

En días recientes mucho se ha escrito en relación a este mineral estratégico localizado al sur de Venezuela. El coltán en Territorio Venezolano se encuentra en el estado Amazonas y la parte oeste del estado Bolívar. Allí habitan los pueblos indígenas Baniva, Piaroa, Yekuana y Jivi, la relación de estos pueblos indígenas con sus tierras y territorios tradicionales constituye, una parte fundamental de su identidad y espiritualidad y está profundamente arraigada en su cultura y en su historia. Estos pueblos indígenas también son profundamente conscientes de la relación existente entre las consecuencias ambientales de diversos tipos de desarrollo en sus tierras y las consecuencias ambientales y las posteriores repercusiones para la salud de sus pueblos. A través de su profunda comprensión de la tierra y su conexión con ella, las comunidades indígenas han administrado su entorno en forma sostenible durante generaciones. A su vez, la flora, la fauna y otros recursos disponibles en las tierras y territorios indígenas les han proporcionado sus medios de vida y han nutrido a sus comunidades.

En estas comunidades, se vive de la agricultura, la caza, la pesca, la cestería. Para cazar realizan un viaje de 7 días.  La Comunidad selecciona lo que consume, y así no destruye los recursos naturales. Las tierras son trabajadas por toda la Comunidad. Nadie es individualmente dueño de la tierra, los derechos de propiedad son colectivos.  Si la persona no pertenece a la Comunidad no puede explotar la tierra. Aquí nadie se concibe a sí mismo sin su territorio, ya que los indígenas tienen un arraigo con el territorio que va más allá de la concepción material de las cosas, partiendo de lo espiritual consideran a sus mayores con admirable veneración, de igual manera lo son sus sitios ceremoniales, lugares sagrados como la misma tierra a quien llaman MADRE.

Es al mismo tiempo, un territorio con histórica ausencia estatal, víctimas de  garimpeiros, grupos armados, hasta masacres y agentes exógenos de toda índole que frecuentemente arremeten contra ellos, uno de los principales peligros contra la existencia misma de quienes han vivido allí desde tiempos milenarios, es precisamente el pecado de vivir en territorios con recursos naturales, sobre todo del llamado “oro azul”, que sin exagerar es más valioso que el oro negro, el oro blanco y el amarillo.

En una visión intercultural de la territorialidad indígena, como  la establecida en el ordenamiento jurídico venezolano, los pueblos indígenas son propietarios de sus territorios y de los recursos naturales que en ellos se encuentren. La Seguridad Territorial indígena es una obligación reconocida por el Estado venezolano a nivel constitucional y legal. Así, el artículo 119 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) señala lo siguiente:
 “El Estado reconocerá la existencia de los pueblos y comunidades indígenas (…) así como su hábitat y derechos originarios sobre las tierras que ancestralmente y tradicionalmente ocupan y que son necesarias para desarrollar y garantizar sus formas de vida.  Corresponderá al Ejecutivo Nacional, con la participación de los pueblos indígenas, demarcar y garantizar el derecho a la propiedad colectiva de sus tierras, las cuales serán inalienables, imprescriptibles, inembargables e intransferibles de acuerdo a lo establecido en esta Constitución y la ley”.
Del igual modo, el Estado venezolano suscribió el Convenio Nº 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas, que reconoce la Autonomía territorial indígena; y promulgó la Ley de Demarcación y Garantía del Hábitat y Tierras Indígenas (LDGHTI) y la Ley Orgánica de Pueblos y comunidades Indígenas (LOPCI), que establece lineamientos procedimentales para llevar a cabo la demarcación de Tierras y Territorios indígenas en Venezuela.

Más aún, la garantía de efectiva protección de la Territorialidad indígena -establecida en el Convenio Nº 169- supone una protección real y en la práctica, y no solamente una protección legal. Por ello, la obligación primaria del Estado es la de garantizar la demarcación territorial indígena, la cual realizará el Ejecutivo, por órgano de la Comisión Nacional de Demarcación (cuya Secretaria Ejecutiva está adscrita al Ministerio del Ambiente).

Simultáneamente, como garantía de los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas, el Estado está en la obligación de abstenerse o de impedir cualquier intervención exógena en los territorios y tierras indígenas aún no demarcadas ni tituladas. Según los Datos del Censo Indígena Oficial (INE, año 2001), existen en Venezuela 35 Pueblos Indígenas, que hacen parte de 2.054 comunidades, que hacen un total de 534.816 habitantes indígenas del país.  Hasta ahora el Gobierno Nacional sólo ha entregado a las Comunidades Indígenas 21 Títulos de propiedad colectiva sobre sus Tierras, cifra la cual representa el 1,02 % del Total de Comunidades existentes.

En consecuencia, en la práctica no se encuentra totalmente garantizada en Venezuela la Seguridad Territorial para los Pueblos Indígenas, lo cual supondría la garantía estatal de su permanencia pacífica y auto-desarrollo, en el espacio histórica y culturalmente identificado como propio.

Un mineral “estratégico” ubicado en territorio indígena, con la intervención de terceros que explotan ilegalmente el coltán, no sólo impide a los indígenas la permanencia pacífica en su territorio, sino que además genera todo tipo de problemas que afectan principalmente a estos pueblos, como son; la proliferación de enfermedades, la emergencia de nuevas figuras de poder y autoridad que chocan culturalmente con las autoridades tradicionales indígenas, reclutamiento de niños soldados, situación de semi-esclavitud para las mujeres indígenas, entre tantos otros flagelos igualmente graves.

Ante todo ello, y a pesar que el tema adquiere relevancia en los medios de comunicación en días recientes, es un problema que data desde tiempo atrás. El pueblo Baniva a través de la Asociación de Pueblos Indígenas de Venezuela APIVEN desde 2006, ha acudido ante la Comisión de Demarcación  a los fines de titular su territorio de conformidad con la ley, han transcurrido más de cuatro (04) años sin recibir respuesta alguna. También elevaron petición ante la Gobernación del estado Amazonas, a los fines de solicitar su intervención para la implementación de la demarcación y titulación prevista en la ley, y su actuación ante la presencia de grupos que explotan ilegalmente el coltán en las comunidades del Eje Carretero Norte de Puerto Ayacucho, de ello tampoco se obtuvo respuesta.

Acciones de protesta de la mano de etnias hermanas (yukpas, barís, entre otros) para exigir la efectiva demarcación y titulación  de nuestras tierras, sin embargo, insisten en tratar de invisibilizar las luchas.

Es el caso que desde el año 2009 se han realizado actividades de exploración sobre la existencia de yacimientos de coltán en el norte del estado Amazonas, específicamente en las comunidades indígenas del eje carretero Norte hasta el poblado de Puerto Nuevo, conocido como “El Burro”. No obstante, el problema llega hasta el interior del estado Amazonas, afecta principalmente al Municipio Guainía, en los afluentes del Río Guainía, sector este que está en frontera con Colombia, donde se encuentra el Municipio Guainía Colombiano, que también tiene grandes reservas de coltán, explotado ilegalmente desde hace un par de años y de reciente inicio de explotación por parte del Estado Colombiano.

A la vez se ha realizado una explotación minera ilegal de coltán a pequeña escala que ha ocasionado la contaminación de algunos afluentes de ríos y la muerte de varios hermanos indígenas a causa de la contaminación de aguas producida por la explotación ilegal.

El Ministerio de Industrias Básicas y Minería de Venezuela a finales de 2009 publicó un informe de sobre los proyectos de exploración del Coltán en el Amazonas Venezolano. En el mismo, se informaba que ya se tenía previsto crear una empresa mixta para la explotación del coltán en 176.300 Kilómetros cuadrados del estado Amazonas, comenzando las primeras concesiones por los yacimientos ubicados en las adyacencias de las comunidades Piaroa y Baniva. El propio informe del MIBAN destaca:

“Se considera que la superficie total del área a explorar es de aproximadamente 176.300 Km2. Esta superficie representa casi un quinto del territorio nacional, es decir el 19%. A los fines de sensibilizar la magnitud del área a explotar, la misma equivale aproximadamente al 73% de la superficie del estado Bolívar (240.528 Km2) o aproximadamente al 96% del estado Amazonas (184.250 Km2)[1]”.

Así mismo señaló el Presidente de la República en Enero de 2010 la implementación del Plan Oro Azul[2], que comprende la militarización de la zona a explorar hasta tanto comiencen la explotación desde entonces nuestras tierras han estado militarizadas, impidiéndonos el acceso a muchos lugares sagrados y ocasionando agresiones contra los miembros de la comunidad.

En fecha reciente, anunció el Presidente de la República en cadena nacional que la Dirección de Concesiones Mineras del Ministerio para el Poder Popular de las Industrias Básicas y Minería, ya tiene elaborada la concesión a una empresa mixta para iniciar la exploración “sustentable” de los yacimientos.

El 96% del estado Amazonas será expuesto a la exploración del mineral, cuya actividad ha ocasionado la muerte de más de 5 millones de personas en el Congo, y que el Consejo de Seguridad de la ONU en su resolución 1952[3] adoptó un conjunto de resoluciones ante la persistencia de las violaciones a los derechos humanos, incluyendo el asesinato y el desplazamiento de un número significativo de civiles, el reclutamiento y la utilización de niños soldados y la violencia sexual generalizada, destacando  que los autores deben ser llevados ante la justicia, y reiterando su condena de todas las violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario en ese país.

No es difícil colegir entonces, que el Estado Venezolano desconoce el derecho a la consulta de los pueblos indígenas por estar afectados directa e indirectamente por dicha concesión. Ha violado el  derecho a la demarcación y titulación del territorio que tradicional y ancestralmente hemos tenido porque no ha creado los mecanismos eficaces para materializar este derecho. Así como también nos impide el uso de nuestro territorio por la militarización ordenada en el marco del Plan “Oro Azul”.

Según Erica Irene Daes, Relatora Especial de las Naciones Unidas en 2002, “El deterioro gradual de las sociedades indígenas se remonta al no reconocimiento de la profunda relación que los pueblos indígenas tienen con sus tierras, sus territorios y sus recursos.”

Es por ello, que observamos con preocupación que los temas de debate en relación a la existencia de coltán en Venezuela, se circunscriban a intereses de índole económico, transferencia de tecnología, potencial energético y su ofrecimiento al mercado internacional; el asunto no es sólo de interés estratégico, se trata de los seres humanos que allí viven, los pueblos indígenas que no consideran su existencia sin su territorio y que de ninguna forma el Estado ha obtenido su consentimiento previo, libre e informado (como es su obligación de acuerdo a la ley) para avanzar cualquier plan de desarrollo. El Estado avanza en exploración y creación de empresas mixtas para explotar coltán, cuando antes de cualquier acción debe emprender un proceso amplio de consultas a los pueblos indígenas a los fines de obtener su consentimiento previo libre e informado. Se espera de un gobierno que se precie de ser socialista, dar prioridad al ser humano antes que al capital, los pueblos indígenas afectados por la explotación del coltán deben ser tema prioritario en la agenda gubernamental. Esperemos que el Gobierno Bolivariano no cometa los mismos errores que los sandinistas, que no supieron entender las razones de los miskitos.

Twitter: @LindaManaka
lindamanakainfante@gmail.com



Carta abierta para el señor Rafael Correa Presidente de la hermana República de Ecuador

Caracas, 20 de octubre de 2013 

Estimado señor Presidente:

El pasado 10 de octubre lo escuchamos, no con poco malestar, manifestar opiniones adversas a la despenalización del aborto. Usted se encargó de dejar muy claro que, en esta ocasión, defenderá sus principios por delante de las necesidades del pueblo. Nosotras consideramos que se ha equivocado y desde la firme convicción de que la rectificación es un acto revolucionario, lo instamos a repasar sus actos.

Acá en Venezuela, como usted bien sabe, hemos tenido la oportunidad de formarnos los últimos catorce años en el marco de un proceso revolucionario. Nuestro Comandante eterno, Hugo Chávez Frías, nos enseñó algo que jamás olvidaremos: los líderes políticos son hijos e hijas del pueblo, no sus padres o madres. Desde esa postura, deben responder a sus necesidades y defender sus derechos, no decretar valores.

Entendemos el deseo y necesidad de ser fieles al desarrollo de una línea estratégica de gobierno, pero las transformaciones sociales responden a procesos dialécticos durante los que se acumulan contradicciones con las que debemos lidiar con madurez y firmeza, no para imponer criterios individuales, sino para no alejarnos del sur al que apuntamos voluntariamente los pueblos latinoamericanos: el socialismo. Hace no más de un mes, en el marco de su visita a Bolivia, usted se refirió al socialismo del siglo XXI como un modelo “que lucha contra inequidades centenarias, que disminuye la pobreza con dignidad y soberanía de nuestros países (...) hacia la construcción de la Patria Grande”.

No podemos hablar de soberanía sin empezar por la soberanía sobre nuestros propios cuerpos, que son el primer territorio de lucha. No podemos hablar de luchar contra inequidades centenarias y no hablar de feminismo.

Compañero presidente, nosotras tenemos el deber de recordarle que más de la mitad de la población de nuestra futura Patria Grande somos mujeres, que hemos luchado y lucharemos día a día lidiando con contradicciones históricas que nos perjudican y que a pesar de eso, nunca hemos amenazado con renunciar, porque sabemos que sin nosotras no hay patria. Usted ha ganado la presidencia de su país con un proyecto socialista y forma parte de un conjunto de líderes que defienden la unidad latinoamericana. Seguramente ha estudiado – muy bien- a Marx y Engels, entre otros. Sin embargo, hace un par de días formuló que “ahora resulta que ser heterosexual, creer en la familia y ser católico es un pecado”. No celebramos su intento de frase sarcástica. Usted sabe bien que el primer lugar donde se aprenden, reproducen y sostienen los mecanismos del modelo capitalista es la familia patriarcal. Desde esa claridad nuestro presidente se declaró, en el 2008, feminista. Recordemos: sin feminismo, no habrá socialismo y no hay forma de acabar el capitalismo sin destruir primero el patriarcado.

Desde el cariño por usted que heredamos de nuestro comandante, volvemos a decirle: esta vez está equivocado. Presidente, rectifique. Si las reivindicaciones de nuestros compañeros y compañeras de lucha atentan contra nuestros principios entonces es hora de repasar nuestros principios.

¡Por la construcción de la Patria Grande! ¡Por la soberanía de nuestros Pueblos y de Nuestros Cuerpos! ¡Sin feminismo no hay socialismo!

Colectivo F.A.L.D.A.S. en Revolución


(Feministas en Acción Libre y Directa por el Aborto Seguro)

miércoles, 23 de octubre de 2013

Comunicado del Frente Simón Bolívar

ANACO, 19 DE OCTUBRE DEL 2013
Ciudadana
Blanca Eekhout
2da Vice Presidencia Asamblea Nacional.
Su Despacho.

Asunto: Solicitud de diferimiento de entrada en primera discusión del Proyecto de Ley de Semillas

Tenemos el agrado de dirigirnos a usted, como digna vocera de las organizaciones de base del poder popular, para hacerle llegar esta solicitud de interponer sus buenos oficios ante la presidencia de la asamblea nacional que muy acertadamente dirige el camarada Diosdado Cabello, a fín de solicitar sea diferida la entrada de dicho instrumento a plenaria para su primera discusión en nuestra asamblea nacional. Es oportuno mencionar que el instrumento legal que se pretende pasar a discusión a laplenaria, atenta con principios fundamentales para garantizar la soberanía y seguridad alimentaria, ya que la semilla es el germen de todo el inicio del proceso productivo; además vulnera el Plan de la Patria y el legado del comandante presidente HUGO CHAVEZ. En este sentido, creemos oportuno mencionar aspectos resaltantes en esta propuesta que van de manera directa contra nuestra independencia y soberanía nacional entregándole a privados la producción y derechos intelectuales sobre la semilla, aquí acotamos:

Se reconocen y promueven los derechos de propiedad intelectual sobre las semillas (derechos de obtentor),

propiciando así la privatización de las semillas y el reconocimiento de la investigación agrícola como principal mecanismo de desarrollo de nuevas variedades y único sistema de conocimiento, negando los sistemas de conocimiento tradicional campesinos e indígenas.

  1. No se prohíben las semillas transgénicas y tampoco define claramente los mecanismos de control y sanción para estas semillas. Tampoco regula absolutamente nada de la semilla importada (ni en calidad, ni bioseguridad, ni en ningún otro aspecto)
  2. Considera la semilla campesina de modo errado, estableciendo regímenes rigurosos de fiscalización a la semilla campesina.
  3. Establece sanciones que pueden criminalizar las prácticas de intercambio tradicionales.
  4. No establece mecanismos de participación del poder popular ni contraloría social, sólo se reconoce al Instituto Nacional de Semilla y a los investigadores como sujetos de la ley.
  5. Se solapan responsabilidades con otras instituciones, por ejemplo en materia de bioseguridad, la propuesta de ley establece responsabilidades al Instituto Nacional de Semillas que son actualmente responsabilidades del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente, generándose vacíos legales que debilitan la gestión pública de la bioseguridad.
  6. Todo el espíritu de la ley establece criterios economicistas sobre la semilla, promoviéndose a partir de los derechos de propiedad intelectual y los regímenes de fiscalización y certificación de semillas a realizar por el Instituto Nacional de Semillas. No se contempla la semilla como elemento fundamental de la soberanía alimentaria ni como patrimonio de la diversidad biológica.


 Como usted podrá observar son apenas unas aristas de instrumento de Ley que se pretende presentar y aprobar en su primera discusión en nuestra honorable asamblea nacional, estamos convencidos que este proyecto de ley debe ser discutido a profundidad con los voceros de las diversas instancias del poder popular, y por lo tanto debe ser impedida su entrada a discusión en la asamblea nacional. Nos preguntamos compañera:

¿QUIÉN O QUIÉNES DISCUTIERON ESTA PROPUESTA?
¿QUIÉN O QUIÉNES SE BENEFICIAN CON ESTA PROPUESTA?
¿ES ESTA UNA ARISTA MÁS DE LA GUERRA ECONÓMICA QUE SE ADELANTA CONTRA NUESTRA PATRIA?
¿POR QUÉ NO HEMOS SIDO CONVOCADOS NI ESCUCHADOS DURANTE EL PROCESO DE CONSTRUCCIÓN DEL PROYECTO DE LEY?
¿POR QUÉ SE SIGUE PENSANDO QUE EL PUEBLO ES SOLO PARA ACATAR LEYES QUE SE DISCUTEN ENTRE BASTIDORES Y GALLOS DE MEDIA NOCHE?
¿ES ACASO QUE SÓLO CHÁVEZ CREE EN NOSOTROS?

 Son muchas e innumerables las preguntas que se desprenden de esta situación cuando discutimos y analizamos lo que se pretende hacer. Apreciada camarada, en este momento acudimos a usted PARA QUE UNA VEZ MAS SEA NUESTRA VOCERA Y SE DETENGA DE MANERA TAJANTE ESTE PROYECTO DE LEY, EL CUAL COMO USTED PUEDE APRECIAR ES CONTRARIO A LOS INTERESES DE LA PATRIA. El presente documento fue leído discutido y aprobado por diferentes colectivos de base que sienten con suma preocupación hacia donde pretenden llevarnos, los cuales firmamos en respaldo y señal de conformidad lo aquí expuesto.

 Nota: el respaldo de firmas de aprobación serán presentados en originales en caso deser requeridas.

¡CHAVEZ VIVE!

¡LA LUCHA SIGUE!

martes, 22 de octubre de 2013

Conversaciones con Carlos Mendoza Pottellá



En el marco del taller "Los límites del capitalismo rentístico y del paradigma del desarrollo", el día de mañana nos visitará el profesor Carlos Mendoza Pottellá. Con él conversaremos sobre Juan Pablo Pérez Alfonzo, sobre la idea de la "imposible siembra petrolera", los efectos de la "indigestión de divisas" y el llamado "Efecto Venezuela", temas que, demás está decirlo, son profundamente pertinentes ante la coyuntura actual que vive Venezuela.


La invitación es mañana miércoles a las 5pm en el Museo Rómulo Gallegos, CELARG, Altamira

La crisis del capitalismo rentístico y el neoliberalismo mutante (1983-2013)

Por: Emiliano Terán Mantovani

Somos una casa invadida por las termitas. Por fuera todo se mira bien. Ahora se construye mucho, se hacen grandes carreteras con el dinero del petróleo, se hará mañana una gran ciudad, hasta cambiarán por otra a nuestra Caracas, pero la procesión va por dentro, hijo. El suelo se sostiene sobre el aire. El corazón de la tierra ha sido perforado, y a medida que sacan el petróleo, queda vacío. Se va la soberanía y con el dinero vienen los vicios…
Fragmento de “Los Riberas” de Mario Briceño Iragorry, 1957

Los crecientes y notables desajustes económicos, que están afectando de manera preocupante el consumo básico de los venezolanos, lo cual evidentemente tiene un correlato en el clima político nacional, nos invitan a poner sobre la mesa una fundamental pregunta: ¿estamos en una crisis en Venezuela? La respuesta depende de la mirada histórica del proceso.

Si una crisis es una “ruptura” que da paso a una mutación importante en el desarrollo de procesos históricos, entonces cabe preguntarse ¿cuándo se inicia dicha mutación? La variable renta petrolera, es la variable fundamental que sobredetermina la realidad social, política y cultural de Venezuela, por lo tanto, las bases de los grandes desajustes actuales nacen de un proceso que se da desde mediados de los 70 y tiene su momento declarativo en el llamado “Viernes Negro” de 1983. A partir de este período, los pilares de la sociedad rentista comienzan a resquebrajarse, e iniciamos en Venezuela un período de desequilibrios estructurales que, con grados de severidad variables, se mantiene hasta nuestros días. Los desequilibrios actuales son expresiones de una misma crisis estructural de nuestro modelo rentista, inserta a su vez en una crisis civilizatoria global.


- Emiliano Teran Mantovani es sociólogo de la Universidad Central de Venezuela, investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos – CELARG, y hace parte del equipo promotor del Foro Social Mundial Temático Venezuela.