Mostrando entradas con la etiqueta economía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta economía. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de octubre de 2013

La crisis del capitalismo rentístico y el neoliberalismo mutante (1983-2013)

Por: Emiliano Terán Mantovani

Somos una casa invadida por las termitas. Por fuera todo se mira bien. Ahora se construye mucho, se hacen grandes carreteras con el dinero del petróleo, se hará mañana una gran ciudad, hasta cambiarán por otra a nuestra Caracas, pero la procesión va por dentro, hijo. El suelo se sostiene sobre el aire. El corazón de la tierra ha sido perforado, y a medida que sacan el petróleo, queda vacío. Se va la soberanía y con el dinero vienen los vicios…
Fragmento de “Los Riberas” de Mario Briceño Iragorry, 1957

Los crecientes y notables desajustes económicos, que están afectando de manera preocupante el consumo básico de los venezolanos, lo cual evidentemente tiene un correlato en el clima político nacional, nos invitan a poner sobre la mesa una fundamental pregunta: ¿estamos en una crisis en Venezuela? La respuesta depende de la mirada histórica del proceso.

Si una crisis es una “ruptura” que da paso a una mutación importante en el desarrollo de procesos históricos, entonces cabe preguntarse ¿cuándo se inicia dicha mutación? La variable renta petrolera, es la variable fundamental que sobredetermina la realidad social, política y cultural de Venezuela, por lo tanto, las bases de los grandes desajustes actuales nacen de un proceso que se da desde mediados de los 70 y tiene su momento declarativo en el llamado “Viernes Negro” de 1983. A partir de este período, los pilares de la sociedad rentista comienzan a resquebrajarse, e iniciamos en Venezuela un período de desequilibrios estructurales que, con grados de severidad variables, se mantiene hasta nuestros días. Los desequilibrios actuales son expresiones de una misma crisis estructural de nuestro modelo rentista, inserta a su vez en una crisis civilizatoria global.


- Emiliano Teran Mantovani es sociólogo de la Universidad Central de Venezuela, investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos – CELARG, y hace parte del equipo promotor del Foro Social Mundial Temático Venezuela.

lunes, 14 de octubre de 2013

Desinversión, especulación y acumulación privadas, o cómo acumular más y más rápido con menos

En realidad, los beneficios elevados tienden a aumentar mucho más el precio de la obra que los salarios altos. (…) Nuestros comerciantes y fabricantes se quejan generalmente de los malos efectos de los salarios altos, porque suben el precio y perjudican la venta de sus mercancías, tanto en el interior como en el extranjero. Pero nada dicen sobre las malas consecuencias de los beneficios altos. Guardan un silencio profundo por lo que respecta a los efectos perniciosos de sus propios beneficios y sólo se quejan de los ajenos”.

Adam Smith. La Riqueza de las Naciones. Cap. IX. Libro 1. P: 95-96.

Uno de los lugares comunes favoritos de nuestros “expertos” económicos, es que como el chavismo acosa a la iniciativa privada ahuyenta los capitales, los cuales ante el riesgo de ser confiscados y la inestabilidad son invertidos. Este lugar común es complemento de aquel otro según el cual el “exceso” de circulante es la causa inmediata de la inflación, en la medida en que como el gobierno se la pasa imprimiendo dinero para financiar su déficit y seguir gastando, ocurre que hay más billetes detrás de una cantidad de productos que no aumenta e incluso se reduce como resultado de la desinversión.

Sin embargo, cuando se revisa con calma, es fácil concluir que ambos argumentos son falaces. En lo concerniente a lo primero la verdad del caso es que dicha desinversión comenzó mucho antes de la llegada del chavismo, pero además motivada por razones muy distintas al “acoso” contra los empresarios. En lo concreto, fue una decisión premeditada de la fracción más concentrada y dominante de estos para dar solución a una coyuntura crítica provocada por su voraz proceso de acumulación, salida que pasó por administrar dicha crisis en provecho suyo y en contra del país. Dicha decisión terminó forzando a hacer lo mismo al resto o simplemente los hundió.

En cuanto a lo segundo, tampoco es cierto que el “exceso” de circulante dispara la inflación. Como ha demostrado el analista José Gregorio Piña, no solo es discutible lo de “exceso” sino que además la relación es exactamente la contraria: es la inflación la que hace aumentar la liquidez, en la medida en que se necesitan más medios de pago para adquirir los artículos a los nuevos precios. Esta realidad ya había sido advertida teóricamente por Marx e incluso por Smith. Y en la actualidad ha sido replanteada entre otros por Valenzuela Feijó (ver: Teoría general de las economías de mercado) y demostrada para el caso norteamericano por Shaikh. Para ver la argumentación de Piña sobre este punto puede consultar la siguiente reseña: “Liquidez no influye en inflación” 

Ahora, lo que si es cierto es que la desinversión se haya estrechamente vinculada a la especulación en materia de precios y en última instancia con el aumento de los mismos, tal y como lo constata el hecho que desinversión e inflación se siguen una a la otra. La caída histórica de la inversión desde finales de los setenta marca el repunte de la inflación:


 Como se puede ver en los siguientes datos de la CEPAL, la desinversión privada comenzó -en paralelo a la inflación- entre mediados y finales de la década de los 70, haciéndose crónica en los ochenta y noventa y más bien repunta ligeramente a partir de 1999 aunque todavía muy por debajo de sus máximos históricos pero también del promedio latinoamericano:


  
Tal evolución de la desinversión se puede observar de manera más clara en la siguiente gráfica, tomada de una presentación del ministro Giordani.



El caso es que dicha desinversión no fue accidental: como se afirmó, fue la respuesta deliberada que el capital que opera en Venezuela (nacional y transnacional) practicó ante la situación de sobreacumulación que vivió hacia finales de los 70. No fue sin embargo la única: la complementó con la fuga de capitales, es decir, la transferencia masiva de capital hacia el exterior de manera legal, ilegal y paralegal (según mis cálculos, preliminares aún, puede que entre finales de los 70 y la actualidad dicha cifra al menos se sitúe en unos 300 mil millones de dólares, casi el PIB nacional y por mucho el de varios países de la región y el mundo, por caso Chile cuyo PIB actual ronda los 268 mil millones) así como con el consumo suntuario, es decir, la adquisición creciente de propiedades vacacionales, vehículos, yates, en fin, de todo aquello que está por fuera del alcance del ciudadano promedio tanto en el exterior como en el interior del país por ser de lujo. En resumen, al acumular más de lo que el mercado interno era capaz de absorber (o sea, la reinversión ya no les garantizaba los mismos márgenes de ganancia) no tanto por ser pequeño sino por ser radicalmente desigual, concentrado y cartelizado, nuestros capitalistas sacaron su plata al exterior, procedieron a gastarla de la manera más improductiva posible pero a su vez impusieron condiciones draconianas a la economía nacional para seguir operando en ella.

La desinversión implicó una intensificación del modelo de acumulación rentística tanto radicalizando la apropiación de la renta petrolera como llevando al máximo la especulación en materia de precios. La intensificación fue del tal grado que incluso modificó los esquemas clásicos de competencia capitalistas. Por ello en nuestro país se da el caso que la competencia entre capitalistas es ficticia o se da de manera secundaria y focalizada. Aquí la competencia realmente existente y determinante es la que opera entre los capitales cartelizados contra los consumidores asalariados. De manera concertada o no, consciente o inconsciente, premeditada o simplemente por costumbre, el mercado venezolano ha devenido en un mercado de carteles que se reparten las cuotas, impiden por cualquier vía –incluso las gansteriles- la llegada de potenciales competidores y donde la consigna es sacar la mayor ganancia los más rápido invirtiendo menos, lo cual se hace especulando el precio por unidad de cualquier producto ofertado. A ciertos niveles –los de mayor concentración- la cartelización es premeditada y consciente –como pasa con los alimentos (Cargill “vs.” Polar) y con los vehículos (lo que muy bien explicaba el presidente Maduro al solicitar la habilitante: los concesionarios y ensambladoras prefieren vender un vehículo al precio de tres antes de fabricar tres más económicos). Ahora bien, esta cartelización premeditada termina arrastrando al resto de la economía, los demás de productores y comerciantes se ven espoleados por los más grandes (la especulación con los insumos, el cobro de rentas abusivas –por caso: los alquileres de locales) o simplemente se ven animados a hacer lo mismo buscando las migajas que los más grandes dejan o exprimiendo al consumidor lo que le han exprimido a ellos.

Es sobre este terreno que hay que considerar lo que ocurre con la especulación cambiaria. Ésta es el complemento pero a su vez el norte que guía a nuestro especuladores en especial los más grandes. La modalidad más conocida es la compra de dólares regulados para importar bienes que luego son vendidos más caros tomando como referencia el mercado ilegal. Pero también está el que compra y no importa sino que comercia con los dólares y se queda con el diferencial. Sin embargo, hay otros más organizados y perversos que se sobrefacturan y acumulan en el exterior. Esto lo pueden hacer porque en realidad a la hora de importar se compran a sí mismos. Por ejemplo: alguien monta o se asocia en Panamá, Miami o España una exportadora, un comercio o negocio y luego es a ese al que le compra lo que sea que vaya a importar. Entonces, se sobrefactura, paga la parte que trae y el resto de los dólares lo deja fuera con lo cual acumula dos veces. Ahora bien, no conforme con ello, una vez que trae la mercancía al país, entonces especula contra el consumidor final sacándole tres o cuatro veces lo que en condiciones normales debería pagar.

Es por esta razón que para esa mafia comercial resulta tan importante corromper las instancias de control y regulación, no solo las cambiarias (CADIVI) sino las fiscales y policiales. Si la corrupción se ha generalizado en nuestro país, si se ha pretendido convertirla en algo normal no es por una tara hereditaria: es porque como toda mafia que se respete éstas sobornan y amenazan, buscan involucrar a todos los que puedan en sus delitos de manera tal de crear el clima de impunidad que los favorece. Pero la colaboración y la corrupción no pasa exclusivamente y tal vez siquiera principalmente por las instancias públicas de regulación: todo esto no pudiera hacerse sin la activa participación del sistema bancario privado nacional, que es el encargado de la liquidación. Como hemos dicho en otra parte, el origen de la corrupción pública debe buscarse en la privada, en la manera cómo ésta ha sabido captar para sí el dominio de lo público en su dinámica de acumulación privada de la riqueza social.

Pero otra parte, estas mismas mafias son las primeras interesadas en provocar procesos de devaluación, entre otras razones porque el devaluarse la moneda multiplican automáticamente sus capitales en bolívares. Es lo mismo que ocurre con el llamado riesgo país. Aunque los economistas de derecha y los pranes de FEDECAMARAS, Venancham y CONSECOMERCIO se rasguen las vestiduras con esa tema son sus principales instigadores, pues a un riesgo más altos se cobran intereses mayores sobre las deudas que genera la nación cuyos bonos compran.

Especular y ganar, he ahí el detalle.

Claro que no faltará quien diga que todas estas son excusas para disfrazar la incapacidad o mentiras para perseguir a los nobles empresarios venezolanos. Ahora bien, a este respecto nada puede resultar tan ilustrativo como citar a los propios “expertos” de derecha no cuando escriben para el gran público (al cual buscan engatusar con sus pseudo-teorías económicas y pronósticos catastrofistas) sino cuando se escriben entre ellos, cuando se recomiendan cómo operar en esta coyuntura. En lo que sigue y para concluir vamos a la firma Econométrica, una de las más conspicuas propagandistas de los males de la economía venezolana y cuyo director –Ángel García Banchs- no solo fue uno de los “ideólogos” del capitalismo popular de María Corina, sino también junto a otros “notables”  como José Guerra fungía de asesor del actual des-gobernador de Miranda Capriles en sus recurrentemente frustradas aspiraciones presidenciales.

Cada cierto tiempo Econométrica emite unos boletines a sus clientes en los cuales les da recomendaciones sobre diversos temas, por lo general asociados a los escenarios nacionales. En el boletín abril de 2012 emitieron uno que lleva por título “En 2012, no habrá mejor inversión que la compra de divisas”, que no tiene desperdicio y en el cual dicen lo siguiente: 
“Econométrica recomienda a sus clientes postergar sus inversiones en capital fijo (ampliaciones de planta, compra de maquinarias, equipos y oficina) hasta el año 2013 en los casos en que se posible y se tenga acceso a las divisas (cuando la postergación de la inversión no le coloque en riesgo, en términos de una pérdida de participación de mercado de su empresa que fortalezca a la competencia). Las razones básicas de la recomendación son dos. La primera, porque durante los próximos doce meses no habrá una mejor inversión que la compra de divisas (el tipo de cambio oficial y paralelo aumentará más que la tasa nominal de rendimiento de capital). Y, la segunda, porque postergar la decisión de invertir en capital fijo hasta 2013 o, al menos, hasta que se tenga conocimiento de los resultados electorales (los del 07 de octubre), tiene sentido, desde el punto de vista de la incertidumbre, la planificación de su negocio y anticipación de precios claves como los de bienes raíces, el mercado bursátil en moneda nacional, etc.

Claro que, un poco más adelante, en un ataque de retorcida “honestidad” recogen un poco sus palabras: 
“Econométrica desea dejar claro que lo anterior solo aplica en el caso en el cual usted tenga acceso legal a las divisas, bien sea emisiones SITME o CADIVI (…)”

 En ese mismo boletín, en una sección titulada “Para la decisión de inversión lo que importa es el rendimiento relativo al riesgo, no el rendimiento absoluto” nuestro expertos reflexionan sobre lo alto de las tasas de ganancia en Venezuela:
“Si bien es cierto que en Venezuela la tasa de ganancia sobre capital es alta en términos absolutos, no es cierto que lo sea en términos relativos –cuando se le compara con nuestro riesgo país, uno de los mayores del planeta. En pocas palabras, la tasa de rendimiento es alta porque la tasa de riesgo (político, jurídico, cambiario, etc.) también lo es; de hecho, a mayor riesgo mayor rendimiento, dado que un mayor riesgo disminuye la competencia (mientras mayor es el riesgo de la inversión real mayor pasa a ser el precio de los bienes y servicios, pues menor suele ser la oferta y el número de establecimientos productivos), en particular debido al alto riesgo mencionado, la tasa de ganancia sobre el capital en Venezuela promedia el 30% actualmente, lo que implica una recuperación media de la inversión en unos 2 o 3 años cuando en otros países con menor riesgo se requiere un promedio de 10(…)”

Como se puede ver aquí hay de todo: desde instigación al delito hasta una completa descripción de cómo opera el capitalismo nacional pasando por el uso vulgar de la teoría económica como justificativo de la especulación y la usura. Pero además, una confesión de parte con respecto a la afectación determinante de las ganancias especulativas de los capitalistas sobre los precios finales de los productos.

Volviendo a Adam Smith (Smith tiene la ventaja de que uno lo puede utilizar críticamente contra el capitalismo sin necesidad de aburrirse con las acusaciones sobre el “marxismo ortodoxo”, aunque tenga que aburrirse después con las de revisionismo desde la izquierda) veamos lo que este señalaba al respecto de las ganancias capitalistas y su determinación sobre los precios. Es la misma cita del epígrafe pero ampliada, y lo que tiene de interesante más allá de lo que en sí dice es cómo presenta una explicación alternativa a la fulana “mano invisible” también por el formulada y luego tomada como dogma por todos los economistas de las corrientes principales hasta convertirse en sentido común: 

En realidad, los beneficios elevados tienden a aumentar mucho más el precio de la obra que los salarios altos. (…) la Proción del precio que se resuelve en los salarios de los trabajadores se elevaría en cada uno de los estadios de la manufactura, únicamente en proporción aritmética a este aumento de los jornales. Pero si los beneficios de los patronos que ocupan esta clase de operarios se elevan un cinco por ciento, la Proción del precio del artículo que se resuelve en ganancia se elevaría en cada uno de los estadios de la manufactura en proporción geométrica a dicha alza del beneficio. (…) Nuestros comerciantes y fabricantes se quejan generalmente de los malos efectos de los salarios altos, porque suben el precio y perjudican la venta de sus mercancías, tanto en el interior como en el extranjero. Pero nada dicen sobre las malas consecuencias de los beneficios altos. Guardan un silencio profundo por lo que respecta a los efectos perniciosos de sus propios beneficios y sólo se quejan de los ajenos”.
Elaborado por: Luís Salas Rodríguez

domingo, 13 de octubre de 2013

La batalla por la renta petrolera: el tipo de cambio como apariencia

Por: Simón Andrés Zúñiga

Y si hoy la política no parece ya posible, es porque de hecho el poder financiero ha secuestrado por completo la fe y el futuro, el tiempo y la esperanza.
 Giorgio Agamben (Citado por el Presidente Nicolás Maduro en la Asamblea Nacional el 8 de octubre de 2013)

Estas dos semanas fueron testigo de un proceso de decantación de las posiciones en política económica. Las decisiones que está tomando el alto gobierno en materia económica, son resultados de un cálculo en el escenario de la confrontación política y social.

Por el lado del gobierno, se anunciaron medidas que matizan el peligroso sesgo que, desde el Ministerio de Finanzas, se había presentado como una propuesta monolítica y unidimensional. Insistimos en que el gran problema de la flexibilización cambiaria, a través del “mercado libre”, es su gran incoherencia e impertinencia con el escenario de confrontación con los grupos dominantes donde destaca el predominio del capital financiero.

En esta guerra económica tenemos que tener claro cuatro cosas para mantener la correlación de fuerzas a favor de la revolución: a) quién es el enemigo; b) conocer el terreno de la confrontación; c) conocer su estrategia; y, d) mantener el apoyo del pueblo.

El escenario del dólar es un campo de batalla fundamental de la guerra económica actual. El tema cambiario es una muestra de lo que se disputa: es la pugna por la renta petrolera, controlando tanto la distribución de los dólares (Control de Cambio, SICAD, bandas cambiarias) como la generación de los dólares (PDVSA)

Conocer el terreno: la pugna por el control de la renta

Los sectores que manejan el poder económico, en los últimos 8 años, han logrado cambiar la correlación de fuerzas a su favor, y acorralaron al gobierno en febrero de este año, quien trató de salir del sitio de una forma estrepitosa: devaluando fuertemente.

Ellos poseen el control de la renta petrolera que ha fugado y  la mantienen en cuentas del exterior. Sólo en activos financieros disponen de 160.144 millones de dólares de acuerdo a la información del Banco Central de Venezuela (BCV). Al acumular esa masa de recursos lograron cambiar la correlación de fuerzas en contra del Gobierno y pudieron desmontar, corromper y desprestigiar el control de cambio (CADIVI).

Su demostración de poder es aplastante. Lograron colocar el tipo de cambio paralelo en más de 40 bolívares el dólar, generando una expectativa altamente pesimista que llevó a los fijadores de precios a generan una espiral alcista acompañada con un desabastecimiento de productos claves. Lo lamentable es que, el uso y abuso de algunas de las políticas aconsejadas por los representantes del capital financiero (nacionales e internacionales) contribuyeron a facilitar la fuga: las notas estructuradas, la emisión masiva de endeudamiento en dólares y el SITME.

Conocer la estrategia del enemigo

El control de cambio (CADIVI) junto a PDVSA son las colinas que el enemigo se propone conquistar. De esa forma, lograr retomar el dominio sobre la generación de la renta (PDVSA) y la distribución de la misma (Control de cambio). Ya lograron un control parcial sobre la distribución de la renta petrolera, es decir, ya lograron quitarle el poder que el Gobierno conquistó después del golpe de Estado de abril 2002 y del sabotaje petrolero, es decir alcanzaron arrebatarle  al gobierno el poder de controlar las divisas a través de CADIVI.

La Jefatura del Estado Mayor del gobierno chavista y bolivariano, está dando muestras de que está consciente de la situación.

Ciertamente se anunció la creación del Órgano Superior Económico y se acentuó la percepción de una “guerra económica”. Pareciera que la propuesta de los partidarios a la flexibilización cambiaria y al resurgimiento del mercado permuta perdieron terreno frente a la resistencia de los sectores organizados de la revolución y frente a la análisis del terreno de guerra que hizo el Gobierno dirigido por el Presidente Nicolás Maduro.

Entre las medidas que el gobierno anunció esta la agilización del control de cambios y el reforzamientos de los mecanismos de supervisión. Hay que rescatar a CADIVI del foso donde lo metieron los poderes del Capital, en complicidad con la burocracia pública corrupta que aspira a convertirse en clase burguesa con la acumulación originaria que le permitió el robo de grandes recursos financieros.

Por el lado de los promotores del desmontaje del control cambiario, se definió un polo formado por las propuestas del grupo de los ex-ministros (Felipe Pérez, Víctor Álvarez y Gustavo Márquez). Ya habrá tiempo de confrontar ideas con este sector, que se limita a hacer análisis económico desprovisto de referencias a la confrontación de clases. Moverse en el mundo irreal de los modelos de los economistas convencionales, es lo más parecido soltar a un elefante en una tienda de cristales. Optar por el desmontaje del control de cambio e ilusionarse con el modelo de bandas cambiarias, es una “ingenuidad” política que puede favorecer a la correlación de fuerzas de los representantes del capital.

El desmontaje del control del cambio, en esta circunstancia de la confrontación de clases, resultaría en un error no sólo económico sino político, es decir contribuiría de manera definitiva con el desmontaje del proceso revolucionario.

 Conocer al enemigo

Del brillante discurso del Presidente Maduro en la Asamblea Nacional, en ocasión de la solicitud de los poderes habilitantes, se identifica claramente al enemigo principal en la actual coyuntura de la guerra económica: el capital financiero especulativo y parasitario. En otras palabras, cuando hablamos del capital financiero especulativo nos referimos a la banca privada y toda la alianza con poderosos capitales productivos y comerciales.

El capital financiero y especialmente el sector bancario privado tienen secuestrada la economía. En la cita que el Presidente hizo de Giorgio Agamben, está claro quién es uno de los enemigos más poderoso en esta guerra económica:

“La Banca con sus grises funcionarios expertos ha ocupado un lugar que dejaron la iglesia y los sacerdotes; al gobernar el crédito, lo que manipula y gestiona es la fe, la escasa incierta confianza que nuestro tiempo tiene aún en sí mismo, y lo hace de la forma más irresponsable y sin escrúpulos, tratando de sacar dinero de la confianza y las esperanzas de los seres humanos, estableciendo el crédito del que cada uno puede gozar y el precio que debe pagar por él. De esta forma, gobernando el crédito gobierno no sólo el mundo, sino también el futuro de los hombres, un futuro que la crisis hace cada vez más corto y decadente.”

Hay enemigos secundarios como algunos sectores productivos nacionales que tienen vínculos estrechos con el capital extranjero. Ellos manejan la logística del circuito de producción-distribución. Pero quien domina el patrón de acumulación es el capital financiero, es este bloque capitalista que hizo posible la apropiación delictiva de la renta y su fuga hacia el exterior.

El capital financiero además de parasitario y especulativo es cínico. Como el pueblo no lo identifica directamente como el enemigo, como no aparece directamente como cómplice en el alza del dólar paralelo, de los precios de los bienes salarios y del desabastecimiento, se presenta como consejero del Gobierno. Ofrece su amplia experiencia y su conocimiento profesional. Son como los PRANES que se ofrecen para aconsejar basados en su práctica mafiosa.

Mientras tengamos esa banca privada y su red de relaciones con el aparato productivo, la transición al socialismo será imposible.

Mantener el apoyo del pueblo

El principal afectado por esta confrontación ha sido el pueblo trabajador. A partir de una situación de desesperanza, de incertidumbre que acompaña al deterioro brutal del ingreso, quieren debilitar el apoyo popular.

Esto cuenta con el apoyo de los medios de comunicación privados, cuyo objetivo ha sido tratar de confundir al pueblo colocando al gobierno como el único y principal responsable de la situación. El periodismo de folletín crea una novela donde los protagonistas son Merentes, Giordani y Ramírez. Mientras los actores principales se ocultan tras el escenario, mientras logran el objetivo de dividir y dispersar las fuerzas populares y revolucionarias.

Urge reforzar la conciencia política del pueblo, desarmando, develando a sus enemigos. Es un momento delicado, en gran parte desfavorable, pero también es un momento de grandes saltos cualitativos en cuanto a la concientización de la población.

Simón Andrés Zúñiga: Economista venezolano, forma parte del colectivo Sociedad de Economía Política Radical

Fuente: http://www.alainet.org/active/68047

domingo, 6 de octubre de 2013

Cartografía de la crisis económica mundial

El fenómeno de la globalización económica ha conseguido que todos los elementos racionales de la economía estén interrelacionados entre sí debido a la consolidación de los oligopolios, la convergencia tecnológica y los acuerdos tácitos corporativos, por lo que la irrupción de la crisis económica en la aldea global ha provocado la aparición de nuevos retos para gobiernos e instituciones sumidas en el desconcierto y en la incredulidad, retornando lenta pero inexorablemente a escenarios económicos desconocidos desde la II Guerra Mundial.
 
Ocaso de la economía global: Para llegar a dicha crisis global y vinculante, (cuyos primeros bocetos ya están perfilados y que terminará de dibujarse en el próximo quinquenio), han contribuido los siguientes elementos:
 
La sustitución de la doctrina económica de Equilibrio presupuestario de los Estados por la del déficit endémico, (práctica que por mimetismo, adoptarán las economías domésticas y las empresas y organismos públicos y privados), ha contribuido a la desaparición de la cultura del ahorro, endeudamiento crónico y excesiva dependencia de la Financiación Exterior. .
 
Asimismo, la política suicida en la concesión de créditos e hipotecas de alto riesgo de las principales entidades bancarias mundiales que inmersos en la vorágine expansiva de la economía mundial del último decenio y en aras de optimizar su cuenta de resultados, habrían actuado obviando las más elementales normas de prudencia crediticia, convirtiéndose en meros brokers especulativos y descuidando las dotaciones a los Fondos de Provisión e Insolvencia. Ello, unido a la falta de supervisión por parte de las autoridades monetarias de los índices de solvencia de las entidades bancarias, originó la crisis de las subprime de EE.UU., seguida de un goteo incesante de insolvencias bancarias, una severa contracción de los préstamos bancarios y una alarmante falta de liquidez monetaria y de confianza en las instituciones financieras.
 
A ello se sumaría la instauración del consumismo compulsivo en los países desarrollados, favorecido por el bombardeo incesante de la publicidad, el uso irracional de las tarjetas de plástico, la concesión de créditos instantáneos con sangrantes intereses y la invasión de una marea de productos manufacturados de calidad dudosa y precios sin competencia, provenientes de los países emergentes, pues la obsesión paranoica de las multinacionales apátridas o corporaciones transnacionales, por maximizar los beneficios, (debido al apetito insaciable de sus accionistas, al exigir incrementos constantes en los dividendos), les habría inducido a endeudarse peligrosamente en aras del gigantismo, mediante OPAS hostiles e intensificando la política de deslocalización de empresas a países emergentes, en aras de reducir los costes de producción, (dado el enorme diferencial en salarios y la ausencia de derechos laborales de los trabajadores).
 
Finalmente, el brutal incremento del consumo de materias primas y productos elaborados por parte de los países emergentes, (debido a sus espectaculares crecimientos de los PIB anuales en el último decenio) coadyuvado por la intervención de los brokers especulativos, ha conllevado una espiral de aumentos de precios imposibles de asumir por las economías del Primer Mundo, (al no poder revertirlas en el precio final del producto dados sus altos costes de producción) y como consecuencia, se ha producido una sensible pérdida de su competitividad, estancamiento de sus exportaciones y aumento de los Déficits por Cuenta Corriente y Deuda Externa, dibujándose un escenario a cinco años en el que asistiremos a la implementación del proteccionismo económico, con la consiguiente contracción del comercio mundial, subsiguiente finiquito a la globalización económica y retorno a escenarios económicos de compartimentos estancos.
 
Cartografía de la economía mundial: En los países desarrollados, el finiquito del consumismo compulsivo imperante en la pasada década, provocado por las tasas de paro galopantes y la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores unido al deterioro progresivo de las condiciones laborales, provocará frecuentes estallidos de conflictividad laboral y agudización de la fractura social de los países desarrollados, quedando diluidos los efectos benéficos de sus anunciadas medidas sociales al dar por finiquitado el estado asistencial, lo que obligará a amplias capas de la población a depender de los subsidios sociales.
 
Además, el esperado anuncio de la Fed del final de la implementación de medidas cuantitativas (Quantitative Easing) para incrementar la base monetaria, podría provocar un nuevo crash bursátil mundial pues el nivel suelo de las Bolsas mundiales, (nivel en el que confluyen beneficios y multiplicadores mínimos), se movería en la horquilla de los 8000 y 9000 puntos en Mercados Bursátiles como el Dow Jones, (a años luz de los estratosféricos techos actuales, rememorando valores de octubre del 2008), estallido que provocará la consiguiente inanición financiera de las empresas y subsiguiente devaluación de sus monedas para incrementar sus exportaciones.
 
Dicho estallido bursátil tendrá como efectos benéficos el obligar a las compañías a redefinir estrategias, ajustar estructuras, restaurar sus finanzas y restablecer su crédito ante el mercado (como ocurrió en la crisis bursátil del 2000-2002) y como daños colaterales la ruina de millones de pequeños inversores todavía deslumbrados por las luces de la estratosfera, la inanición financiera de las empresas y el consecuente efecto dominó en la declaración de quiebras , frecuentes estallidos de conflictividad laboral e incrementos de la tasa de paro hasta niveles desconocidos desde la época de la II Guerra mundial aunado con incrementos espectaculares del déficit Público y de la Deuda Externa y estancamiento de la crisis económica global.
 
En cuanto a los países emergentes (BRICS, México, Corea de Sur y Tigres asiáticos), sufrirán un severo estancamiento de sus economías con crecimientos anuales del PIB cercanos al 5% (después de un decenio espectacular con tasas de crecimiento superiores a los dos dígitos), debido a la brutal constricción de las exportaciones por la contracción del consumo mundial y a la elevación de los parámetros de calidad exigidos por los países del Primer Mundo, implantación por los países emergentes de leyes laborales y medioambientales más estrictas , lo que conllevará una drástica reducción de sus Superávit.
 
Asimismo, deberán padecer tasas de inflación desbocadas, debido al rally alcista de los precios del crudo y a la necesidad imperiosa de importar cantidades ingentes de alimentos para abastecer a sus habitantes ante la alarmante carestía de productos agrícolas básicos para su alimentación, lo que acelerará la agudización de la fractura social, el incremento de la inestabilidad social y un severo retroceso de sus incipientes libertades democráticas .
Respecto a los países del Tercer mundo, el estrangulamiento de sus exportaciones y la depreciación generalizada de sus monedas a causa de la severa crisis económica global plasmada en la contracción de la demanda mundial de materias, obligará a una gran parte de su población a vivir por debajo del umbral de la pobreza al sufrir tasas de inflación desbocadas cercanas a los dos dígitos e incrementos espectaculares de la Deuda Exterior,
Así, el cambio de patrones de consumo de los países emergentes, el rally alcista de los precios del crudo (rondando los 120 $) aunado con inusuales sequías e inundaciones y la aplicación de restricciones a la exportación de los principales productores mundiales para asegurar su autoabastecimiento, conseguirá desabastecer los mercados mundiales de productos agrícolas básicos para la alimentación (trigo, maíz, mijo, sorgo y arroz) , elevar sus precios hasta niveles estratosféricos y provocar una nueva crisis alimentaria mundial.
 
Dicha crisis irá "in crescendo" hasta alcanzar su cenit en el horizonte del 2.018 y afectará especialmente a las Antillas, América Central, México, Colombia, Venezuela, Egipto, Corea de Norte, India, China, Bangladesh y Sudeste Asiático, ensañándose con especial virulencia con el África Subsahariana y pudiendo pasar la población atrapada en la hambruna de los 1.000 millones actuales a los 2.000 millones estimados por los analistas.
 
Germán Gorraiz López
 Analista internacional
 
http://www.alainet.org/active/67537

miércoles, 2 de octubre de 2013

Cuando las economías “emergentes” empiezan a sumergirse

The Economist, 27 de julio de 2013
En la más reciente encuesta de opinión pública mundial, el Centro de Investigación Pew encontró que “la inestabilidad financiera internacional” se considera la segunda gran amenaza entre un 52% de los encuestados, cerca de la primera, el cambio climático (54%).

Aquí en Sudáfrica, después de la eliminación de los controles de cambio locales y gracias a la desregulación financiera de Estados Unidos a finales de los 90 – para que los banqueros de Nueva York pudieran obtener mayores ganancias -, nuestra moneda llegó a ser muy volátil, y recientemente nos hemos unido formando las, apodadas por Morgan Stanley, “cinco frágiles” (junto con Turquía, Brasil, Indonesia y India).

Economías emergentes que empiezan a sumergirse

El ministro de finanzas sudafricano Pravin Gordhan parece que entró en pánico en una entrevista del Financial Times el mes pasado, al quejarse del mundo de las élites y su “imposibilidad para encontrar respuestas coherentes y cohesivas en todo el mundo para asegurar la reducción de la volatilidad de las monedas en particular, pero también del sentimiento”.

A la semana siguiente, sin embargo, en el marco de la Cumbre del G20 de Sant Petesburgo, Gordhan se unió a otros en la red de Brasil-Rusia-India-China-Sudáfrica (BRICS) para felicitarse a sí mismos acerca del nacimiento de un ‘Nuevo Banco de Fomento’ y de un acuerdo que establezca una ‘Reserva para Imprevistos’ (CRA – Contingent Reserve Arrangement) para los BRICS.

¿Podrían estos dos recién nacidos desafiar las instituciones de Bretton Woods en el caótico ámbito financiero de los próximos años? Casi siete décadas después del establecimiento del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para restaurar la banca interestatal occidental tras la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, los BRICS están a punto de desplazar a Washington y su ideología neoliberal por una acumulación de capital centrada en el Sur con ayuda del Estado.

Se trata de retórica, en todo caso. Especialmente en las últimas semanas, la cuestión de si las estrategias de los BRICS son profundamente diferentes de la autodestrucción de la arquitectura financiera mundial o, a la inversa, le dan más fuerza, sigue siendo un misterio. Después de todo, uno de los objetivos de la CRA, acorde con funcionarios del Tesoro de Sudáfrica, es el de ‘complementar los arreglos internacionales existentes”.

Aún así, una capitalización bancaria de $50 billones de los BRICS no desafiaría inicialmente al Banco Mundial (que presta casi la misma cantidad cada año). Y $100 billones del CRA se agotarían rápidamente en una situación financiera más grave.

Tal vez estas cantidades pueden incrementarse en los próximos años, puesto que se tratan de cantidades insignificantes para enfrentar la fusión financiera de los mercados emergentes observados desde mediados de la década de los 1990. Desde entonces, numerosos países han exigido un paquete de $50 billones de la noche a la mañana para detener el saqueo financiero.

Repercusión financiera negativa en los BRICS

Para ilustrar todo esto, en las últimas semanas miles de millones de dólares en activos de papel se han movido de lugar, provocando accidentes de divisas muy intensos en la mayoría de los países BRICS. Como resultado de un cambio anunciado en la política de la Reserva Federal de los EEUU, que dicta que se proporcionará un poco menos de estimulación artificial a los bancos, gracias al Fed (Reserva Federal) tapering (reducción en el programa de compra de activos), las tasas de interés se han más que duplicado durante las últimas semanas, llevando a una dramática salida de los mercados emergentes y la caída del rublo ruso, el real brasileño, el rand sudafricano y especialmente la rupia india.

El economista sueco Anders Aslund del Peterson Institute for International Economics fue mordaz en un artículo del Financial Times a finales de agosto: “El partido de los BRICS ha terminado. Su capacidad de ponerse en marcha otra vez depende de su capacidad para llevar a cabo reformas en tiempos sombríos para los que no tienen el coraje de hacer un boom”. El banquero de Goldman Sachs, Jim O’Neill, fue interrogado por el Wall Street Journal el mes pasado acerca de las siglas que había creado una docena de años atrás: “Si ahora lo debiera cambiar, dejaría sólo la C”. The Economist opinó que “la gran desaceleración significa que el pleno auge de las economías emergentes no compensará la debilidad de los países ricos”.

Sería tentador descartar los comentarios de los neoliberales pesimistas con los BRICS, pero su confianza en sus argumentos surge de problemas profundamente arraigados en varios países, no sólo de fluctuaciones financieras momentáneas. Sin embargo, un miembro de los BRIC va a prosperar mucho potencialmente, y en mi visita a tres universidades de Shangai la semana pasada para discutir la (re)evolución de la crisis económica, me sorprendió lo insistentes que eran algunos eruditos chinos en su estrategia de “mentalidad reformista del status quo” (sic).

Como informó la semana pasada el periódico China Daily (reflejando sentimientos oficiales), expertos locales predicen que el bloque BRIC se rompe ya de forma material, dejando sólo a China para seguir adelante a través de la tormenta. Señaló el economista de la Universidad de Tisingua Li Dokui que el final de la “US Fed Quantitative Easing” es una buena noticia para el renminbi (moneda china) porque ya no necesita aumentar su vlalor – pero, mientrastanto, “el concepto de los BRICS puede desaparecer, dejando sola a China frente a otras economías emergentes”.

Según el economista de Merrill Lynch Lu Ting, “China será en gran parte inmune al impacto debido al exceso sostenido de su cuenta corriente, a su baja deuda externa, a sus enormes reservas de divisas, sus altos ahorros y su control del capital”. El director gerente adjunto del FMI Zhu Min, mostrando una consciencia de peligro severo, advirtió que si China abriese su cuenta patrimonial liberalizando el dinero, ‘exacerbaría’ la crisis global – observación que un hombre típico del FMI reprimiría.

El comportamiento de los BRICS

Todavía hay quien cree que los BRICS pueden ayudar a solucionar los problemas de escala global que persisten causados por la persistente crisis económica, el fin de ciclo de los productos básicos, la austeridad fiscal, la desregulación financiera que no cesa y la reciente restricción de crédito combinado con nuevas burbujas. Sin embargo, las estrategias propuestas por los líderes de los BRICS no han tenido hasta ahora ningún efecto que afecte a la volatilidad financiera.

Dentro del Fondo Monetario Internacional, el poder de voto de la China ha aumentado considerablemente pero esto no ha supuesto ningún cambio en la agenda institucional. Como argumentó el profesor emérito Achin Vanaik de la Universidad de Delhi en un taller llamado ‘Rising Powers’ de que se realizo la semana pasada en la Fudan University, el Fondo Monetario Asiático y la Iniciativa de Chiang Mai, vistos originariamente como opuestos, no sólo no se opusieron sino que acabaron complementando al FMI.

En cuanto al Banco Mundial, su presidencia fue agarrada por el candidato de Barack Obama Jim Yong Kim en el 2012 sin tener en cuenta una respuesta unánime por parte de los BRICS. Los brasileños nominaron al economista progresista José Antonio Campo; los sudafricanos nominaron al nigeriano neoliberal ministro de finanzas Ngozi Okonjo-Iweale; y los rusos dieron soporte a Kim. En cuanto a China, la recompensa por no enfrentarse fue tener el mando de la corporación financiera del Banco Internacional en manos de Jin-Yong Cai, mientras que un indio, Kaushik Basu, se hizo economista jefe del Banco Mundial. Otro reflejo de esta asimilación en vez de un antagonismo se vio en el año 2012 cuando los BRICS contribuyeron con $7 billones para la recapitalización del FMI, lo que significa que, si bien China aumentó con derecho a voto, África disminuyó.

Por lo tanto, era razonable pedir, con escepticismo, si los líderes de los BRICS iban realmente en serio en su desafío a Bretton Woods. Después de todo, había ya una alternativa que podían haber apoyado: el Banco del Sur, fundado en el 2007 por el fallecido presidente Hugo Chavez y apoyado por Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay y Uruguay. El Banco del Sur ya tiene 7 mil millones de dólares en capital. Ofrece un desafío financiero del desarrollo más profundo que el Consenso de Washington, especialmente después que los economistas radicales ecuatorianos mejoraran el diseño.

En cambio, un reflejo del compromiso de estabilizar finanzas mundiales – en lugar de cambiar radicalmente los componentes desestabilizadores intrínsecos más injustos – es la financiación en curso de China del déficit comercial masivo de Washington, siguiendo sosteniendo más de 1,3 billones de dólares de las facturas de la Tesorería. Los chinos rechazan vender Bonos del Tesoro suficientes a fin de debilitar de verdad el poder de Washington, y establecer una nueva moneda que el mundo pudiera manejar más democráticamente, en lugar de la Reserva Federal con su tendencia a los intereses de los bancos más grandes del mundo.

A pesar de la retórica sobre el incremento del uso de monedas que pertenecen a los BRICS, no se está haciendo mucho más para acabar con el sistema destructivo en el que el dólar de los EEUU reina. Por ejemplo: se trata de la moneda de reserva de todo el mundo, no importa cuán mal los funcionarios de Washington abusen de su poder. Si China quiere realmente que el renminbi ocupe su lugar, el ritmo al que esto sucede y sucederá es realmente lento.

Y aún peor. En estrecha alineación con Washington, Sudáfrica apoya explícitamente la liberación financiera. El vicegobernador de SA Reserve Bank Daniel Mminele reconoció el noviembre pasado que Pretoria se opuso a la regulación global, como si de un ‘impuesto a lo Robin Hood’ se tratara, en relación a las transacciones financieras apoyadas.

¿Una Banca de Desarrollo de los BRICS?

Mientras tanto, el banco para los BRICS en Sudáfrica – el Banco de Desarrollo del África Merdidional (DBSA)- se ha ejecutado de forma incorrecta según el nuevo jefe Ejecutivo Patrick Dlamini. Dlamini dio a entender que la corrupción había sido tolerada y anunció tanto un recorte del 40% de sus 750 personas en plantilla, empezando por los ambientalistas y especialistas sociales, como un aumento masivo en la financiación de la privatización. También admitió que esta semana el Banco sufrió una pérdida neta de $83 millones en el 2012-13 debido a ‘pérdidas por deterioro de los préstamos para el desarrollo de los $160 millones y a las pérdidas por valoración de los instrumentos financieros de $40 millones’. Su volumen de préstamos del año pasado fue de sólo $1.8 billones, después de llegar a 3,4 billones dos años atrás.

La mayor institución financiera para el desarrollo de los BRICS, el Banco de Desarrollo Económico y Social Nacional de Brasil (BNDES) también ha sido excepcionalmente destructivo en su cartera de préstamos masivos, ahora justo en el rango de los $80 billones anuales, más del doble que el Banco Mundial. [Carlos Tautz-≤http://www.zcommunications.org/watc...] del Instituto Mais Democracia advierte que: ‘si el Banco BRICS se refleja en el BNDES estamos ante una probable falta de transparencia y de omisiones por parte del gobierno’.

El Banco de Desarrollo de China y el Banco de Exportación e Importación de China han tenido algunos efectos positivos, especialmente en la expansión de la tecnología solar y en evitar la imposición de las políticas del Consenso de Washington. Pero como Kevin Gallagher de la Universidad de Boston muestra, pueden ser severamente destructivos en sitios tan diversos como Birmania, Honduras o Gabón.

En otras palabras, cuanto más anuncios acerca de un Banco de Desarrollo para los BRICS nuevo y el CRA que se realizaran el próximo año en la cumbre de Fortaleza, Brasil, no cabe esperar mucho en relación a la estabilización o desestabilización de las finanzas a nivel mundial; los BRICS parecen ahora un simple dispositivo de legitimación.

Legitimación y localización del caos financiero mundial

En cambio, el G-20 ha sido en los últimos años un sitio mucho más sustantivo de preocupaciones para las élites sobre las finanzas del mundo, después de haber sido resucitado en noviembre de 2008 para hacer frente a la crisis mundial, (sólo después de que Lehman Brothers quebraran y los sistemas de pago del mundo entero quedaran congelados). Unos meses más tarde, en abril de 2009, el G-20 fue fundamental para el impulso de re-empoderamiento del FMI, primero a través de mayores asignaciones de derechos especiales de giro y otras subvenciones de $750 billones de dólares para estimular la economía mundial, y más tarde, en una recapitalización completa en el 2012 para generar más opciones de financiamiento de rescate para los bancos europeas, en detrimento de un ajuste estructural para la gente pobre y trabajadora.

El G-20 de Sant Petesburgo hizo avanzar poco en la racionalización de los impuestos a las empresas y en la reducción de uno de los gases de efecto invernadero (CS) que deberían haber sido incluidos en el Protocolo de Montreal en el año 1987. Sin embargo, se necesitan más críticas y súplicas, tanto del poder del G-20 como de los BRICS. Algunas de ellas se desarrollaron en el Sant Petesburgo Counter-Summit en motivo de la iniciativa de la Post-globalización y sus invitados internacionales. Una emotiva declaración surgió, y estrategias alternativas fueron debatidas en las reuniones, pero el miedo global fue la inadecuada respuesta de la sociedad civil ante el burbujeo de las crisis económicas y militares, por no hablar de la destrucción y el empeoramiento relacionado con el clima.

Hay factores geopolíticos importantes que deben tenerse en cuenta, ya que mientras la economía mundial está trabajando en contra de los BRICS, las relaciones turbulentas entre los BRICS y el G7 de Rusia quedan mucho más claras después de la cumbre del G-20. En Sant Petesburgo, los BRICS respaldaron unánimemente el intento de Vladimir Putin de girar pacíficamente la crisis siria una vez usadas, aparentemente, las armas químicas por el régimen de Assad contra los rebeldes, con la consecuente amenaza de Barack Obama de bombardear Damasco. Brasil también tuvo una postura firme en contra de la Agencia de Seguridad Nacional de los EEUU, y la presidenta Dilma Roussef estaba tan furiosa por el espionaje de Obama sobre ella (y la petrolera paraestatal Petrobas), que canceló un viaje a Washington previsto para el próximo mes.


Pero el discurso de izquierdas que es tan común en las políticas exteriores de los BRICS es negado invariablemente en el discurso de las derechas de Hacienda y el Banco central así que los peligros crecen más, ya no sólo a causa de una confrontación política Sur-Norte, sino debido a la falta de carácter económico.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Más caramelos de cianuro

Por: Simón Andrés Zúñiga

Sin lugar a dudas, la dolarización y la flexibilización cambiaria son propuestas contra el pueblo trabajador y caramelos de cianuro para la revolución chavista. Algunas voces interesadas provenientes del imperio y otras locales que se convierten en caja de resonancia, atrapan ingenuos compradores de estos paliativos tóxicos. Y lo que llama más la atención es que la alternativa de flexibilización del mercado cambiario viene del Ministerio de Finanzas, quien propone reabrir el mercado permuta bajo nuevas reglas de juego. 

Anteriormente habíamos señalado dos propuestas que se presentan como “alternativas de solución” ante el inclemente ataque cambiario que está sufriendo la economía venezolana: la dolarización y la flexibilización cambiaria[1]. La dolarización, tradicionalmente ha sido propuesta por economistas ultramonetaristas, y por tanto está destinada a eliminar la capacidad soberana de hacer política económica, sujetándonos a los mandatos del banco central del imperio estadounidense (llamada la Reserva Federal); además de contribuir eficientemente con el objetivo de desmantelar el proceso político chavista, ridiculizando las propuestas revolucionarias de integración económica latinoamericana impulsadas por Chávez.

La dolarización no resuelve de fondo el problema de la inflación. En Argentina, durante el Mandato de Carlos Saúl Menen se mantuvo la ilusión monetaria de baja inflación e incluso de deflación. Pero, los trabajadores y los sectores medios de ingresos, vieron como gran parte de sus familias pasaron a formar parte de los pobres y de los nuevos pobres.

El profesor Luis Salas ha sido certero en su crítica sobre la carga ideológica (manipuladora) del concepto “inflación”[2]. Los argentinos experimentaron en carne propia cómo teniendo una inflación de un dígito (por debajo de 10%) durante la época de la convertibilidad (1 Peso = 1 Dólar), los trabajadores no podían comprar la canasta básica, parte de la clase media pasaba a ser “nuevos pobres”, mientras el capital financiero danzaba en una acumulación desenfrenada y en una bestial fuga de capitales.

La flexibilización basada en el mercado permuta y la libre flotación

En el actual contexto de confrontación política, donde los sectores económicos dominantes del capital están sitiando al Gobierno, para arrebatarle el control de la renta petrolera a través de un ataque especulativo, la opción que asoma el Ministerio de Finanzas tiende inevitablemente a convertirse en una poción mortal.

La flexibilización de la política cambiaria, basada en la flotación del tipo de cambio en un mercado capturado por el capital financiero, puede ser un remedio que, en vez de aliviar la enfermedad la agravará. El afectado directo y principal será la clase trabajadora, aquellos que no tienen el poder de ajustar el salario ni de ajustar los precios de los bienes de acuerdo a sus necesidades.

El segundo afectado, en simultáneo, será el Gobierno, quien verá perder aceleradamente el apoyo de las masas, ya golpeadas por diez meses de altos incremento de precios[3]. A pesar del aumento del salario mínimo, el ataque especulativo de la burguesía y los ajustes de precios “controlados” están pulverizando el ingreso familiar de aquellos cuya única fuente para reproducir su vida material, son los sueldos y salarios. El cuadro de tensión social se agrava con la estrategia de desabastecimiento programado por la burguesía y apoyado por la ineficiencia de la burocracia estatal.

El mercado permuta ¿es la solución?

El Gobierno está confiando en que la estrategia del experto Ministro de Finanzas, basada en la reapertura del mercado permuta, logrará domeñar el poder del mercado negro y con ello detendrá el incremento de la brecha cambiaria.

La tesis que está detrás de esta jugada, parte del supuesto que como no pudiste con el enemigo, lo legalizas y lo organizas bajo tu tutela. Por eso van a resurgir las casas de bolsa que el Comandante Chávez mandó a cerrar. En aquél momento se proscribieron porque estaban jugando como bebitos inocentes a la especulación. Por ejemplo, se dice que algunas de ellas, a través de un software, se ponían de acuerdo e incrementaban artificialmente el tipo de cambio permuta.

También el Ministro ha declarado que, en principio, el mercado permuta lo manejarán los grandes bancos privados. No está muy claro, por tanto, si será un “mercado” donde operarán los bancos privados y las casas de bolsa.

Luego, basados en las fuerzas de la oferta y la demanda de dólares que suministrarán PDVSA y el Banco Central, el tipo de cambio libre (ya no será paralelo) se estabilizará en un precio aceptado por todos. Confían, con fe ciega, que el sector privado (grandes oferentes de dólares) se acercarán para ofrecer y demandar al precio que considerarán justo.

Parece que los componentes de la poción mágica, están todos dosificados para producir una cura al actual padecimiento, y ojalá así sea aunque la historia reciente nos genera serias dudas.

Una poción que puede ser un remedio o un veneno

De acuerdo a la Wikipedia “En las leyendas, las pociones mágicas son bebidas que sirven para curar, para hechizar, o para envenenar. Son los magos, los hechiceros, y las brujas, quienes preparan las pociones, y para ello emplean la magia junto con la mezcla de ciertas sustancias[4]”.
Hay un conjunto de interrogantes acerca de las limitaciones que enfrentará el esquema cambiario propuesto, en cuanto a su capacidad el precio especulativo del dólar y facilitar el acceso a los que realmente lo necesitan para un uso realmente productivo y no especulativo. Entre estas limitaciones podemos resaltar las siguientes:

1.     La poca liquidez de las reservas internacionales

 La principal restricción que presentará el mercado permuta, y cualquiera de los esquemas cambiarios (incluyendo CADIVI y SICAD), es que el BCV tiene bajos niveles de liquidez. De acuerdo a la versión de la firma Econométrica, el BCV está rondando en niveles críticos de reservas operativas (unos 1.000 millones de dólares)[5]. Si consideramos que estos economistas de la derecha tiene infiltrado al BCV, esta información puede tener un alto grado de veracidad.

En los últimos tres años, desde que el actual Ministro de Finanzas presidió el BCV, las reservas internacionales comenzaron una caída en picada mientras que las operativas se mantuvieron en niveles críticos. Esto ha hecho colapsar a CADIVI, hizo que el SITME no siguiera funcionado, y hace que el SICAD haga el ridículo teniendo que acudir a papeles del BCV.

PDVSA anunció que el mercado permuta será alimentado con su participación y con dólares aportados por las compañías extranjeras asociadas a la actividad petrolera. Esto podría ser una forma de aliviar la sequía de dólares del BCV, sin embargo hay que tener claro que esos dólares se venderán a un precio superior.

Para tener el poder efectivo sobre un mercado que funcionará bajo la filosofía de flotación sobre unas bandas, es necesario disponer de una fuerte capacidad de inyección de dólares, porque si no el precio de la divisa tenderá a acercarse al valor del actual mercado paralelo.

La inflación no se reducirá: porque, aunque el precio del dólar permuta afecta la fijación especulativa de precios de muchos bienes, hay una proporción de bienes que están fijados a una tasa de cambio menor. El mercado permuta legalizará una tasa de cambio superior, y el proceso de alineación de todos los precios se culminará con la mayoría de precios de toda la economía.

2.  Participación de agentes interesados en quebrar el proceso. Conflicto de intereses y la pugna distributiva

En el SITME se le dejó a la banca operar con toda libertad. Todo el mundo acusa al BCV como principal responsable del desvío de 20.000 millones de dólares en empresas de maletín. Mientras la banca privada hace silencio, esperando salir inmune ante esta acusación. Pero resulta que quien tenía el poder de asignar era la banca.

Con el funcionamiento del mercado permuta, además de reponer a las casas de bolsa, ¿se les dejará operar a la banca privada con la misma impunidad con que han participado en apropiación y la fuga de renta petrolera en los últimos años?¿Cómo se evitará que las funciones intermediación de la banca no entre en conflicto de intereses con las funciones de las casas de bolsa de la banca?

Actualmente, la banca tiene una participación activa en el mercado paralelo contribuyendo con el ataque cambiario. Una de las formas es a través de sus créditos en bolívares. Gran parte de los créditos que está dando la banca, son utilizados por los favorecidos para comprar dólares tanto en CADIVI, en el SICAD y luego revenderlos en el mercado paralelo.

Mientras exista una banca privada como la actual, y mientras ésta no tenga una supervisión efectiva por el Estado, ella será el principal obstáculo para el logro de la transición al socialismo.

3. La incompatibilidad entre la existencia del control cambiario y el mercado permuta

Otra contradicción que plantea el funcionamiento del mercado permuta es la existencia paralela del control de cambio. Actualmente, parte de la demanda de dólares que pasan por CADIVI son de algunos delincuentes que pagan 6,30 bolívares fuertes para revenderlos al precio del paralelo, es decir por más de 6 veces más de lo que cuesta. Con el mercado paralelo legalizado se legalizaría este proceso especulativo delictual. El mercado permuta, desde este punto de vista, puede ser la mayor operación de legalización de la fuga de capitales.

La presión que estos especuladores ejercen sobre CADIVI afecta, por tres vías, a las personas y a las empresas que realmente necesitan los dólares. En primer lugar, hacen que se retrase las aprobaciones de divisas necesarias para que la economía real continúe funcionando. En segundo lugar, desestimula toda inversión productiva creando un sesgo rentista especulativo que hace que no sea negocio el esfuerzo de invertir en la producción de bienes y servicios, frente al negocio del paralelo. Y en tercer lugar, la inflación que genera la manipulación ficticia del dólar paralelo, afecta los ingresos familiares y por tanto la capacidad de compra. Las empresas verán como su mercado se reducirá cada vez más ante la contracción de la demanda. Esto constituye un ciclo de inflación, caída de la demanda y destrucción de la capacidad productiva.

La actual directiva de CADIVI viene haciendo esfuerzos para disminuir la presencia de prácticas corruptas e ilegales. Son varias las acciones que se han tomado, desde que el Presidente Maduro anunció una nueva directiva. Uno no se imagina, basado en las detenciones de los últimos cinco meses, como venían operando estas mafias durante los últimos siete años. La indignación nos invade cuando se toma conciencia que estos mecanismos venían operando con la mayor impunidad.

Pero además de esta limpieza, el control de cambio necesita de dos cosas: 1) que se simplifiquen los trámites, que han facilitado la acción de cobradores de peaje; y, 2) que se le inyecte la liquidez necesaria para que se enfrenten los retrasos en el suministro de divisas a los que sí las necesitan.
En el primer caso, el presidente Nicolás Maduro ha anunciado la simplificación y agilización del sistema, lo cual va en sentido correcto. Es evidente que Cadivi se convirtió en una torre de alcabalas que alimentó dos monstruos: el mercado paralelo y la corrupción. Pero de ahí llegar a la conclusión que hay que eliminarlo, y sustituirlo por mecanismos de mercado, es una gran equivocación.

El control de cambio puede ser rescatable, y debe ser rescatado del foso donde lo metieron los aliados fácticos del capital financiero. Eso es posible y es necesario. Simplificando los trámites, mejorando los mecanismos informáticos de control previo y de control posterior, se evitará la muerte del control de cambio que irá en simultáneo con la muerte de la propuesta económica chavista.

Basta con un sistema integrado donde se puedan chequear en línea las cuentas de los solicitantes, el nivel de ingresos corriente, la situación fiscal, las transacciones en las aduanas y los registros de salida y entrada del país, entre otros aspectos es posible mejorar sustancialmente la administración cambiaria.

El Ministro también ha dicho que no se eliminará el control de cambio, pero la realidad ha sido otra: SITME, las notas estructuradas, las emisiones de bonos en dólares (PDVSA y Gobierno), el SICAD son la claudicación de facto del control, de cambio. Desde hace ocho años se empezó a minar las columnas del control de cambio, el SITME, la corrupción y la ineficiencia lo preparó para su ejecución.

Nunca hay que perder de vista que el control de cambio se originó como un mecanismo para arrebatarle a la burguesía el poder de apropiarse de los dólares, de fugarlos al exterior y de utilizar el tipo de cambio como fuente fundamental de su patrón de acumulación de capital[6].

Sin embargo, hay que estar alerta porque la estrategia del mercado permuta puede estar pensada para –deliberadamente- aplicarle la eutanasia al control de cambio y desaparecer a CADIVI. Actualmente, PDVSA no alimenta suficientemente al BCV con dólares, y el BCV se ve limitado a ofrecerle pocos dólares a CADIVI, y por tanto no se satisfacen adecuadamente las solicitudes pendientes. Si PDVSA aporta los dólares al permuta, esto agravará la situación de reservas internacionales líquidas del BCV, por tanto la cuota de CADIVI será gradualmente más pequeña o se mantendrá constante.
De la reflexión anterior se desprende un dato importante, ¿Por qué PDVSA ahora sí venderá dólares con el mercado permuta si actualmente le está vendiendo pocos dólares al BCV?… Una de las respuestas más lógicas es que PDVSA se beneficiará con un dólar más alto, es decir que tendrá más bolívares por cada dólar, que los bolívares que obtiene vendiéndole los dólares al BCV. Pero eso es un arma muy afilada y de doble filo. Este interés particular termina por afectar a aquellos que viven de un ingreso fijo.

La propensión de la industria petrolera a favorecer las devaluaciones, ha sido un problema genético que se manifestó con fuerza en la Cuarta República, desviación propia de su condición de exportador. En la década de 1990, y especialmente en el mandato de Caldera, la PDVSA de Luis Giusti y de Ramón Espinaza (Gente del Petróleo), confabulaba junto con el Banco Central para justificar las devaluaciones, que les resolvía su problema de caja. De tal forma que le pagaba impuestos al Gobierno, con los bolívares sangrientos obtenidos por la devaluación.

Nos cuesta creer que la actual PDVSA esté comportándose de la misma manera de forma premeditada. PDVSA es el segundo bastión que quiere recobrar la burguesía, luego de lograr desmontar parcialmente el control de cambio. Es importante que la dirigencia actual de PDVSA, tome conciencia que la defensa de la soberanía de la industria incluye defender el bolívar y el control de cambio contra la estrategia de la burguesía financiera de recobrar el control tanto del lugar donde se origina la renta (PDVSA) como uno de los mecanismos a través del cual se distribuye la renta petrolera (el control de cambio y el tipo de cambio)

4. La flexibilización cambiaria no sólo NO solucionará el problema sino que lo agravará

El anterior mercado permuta, dirigido por las casas de bolsa, junto con la descontrolada emisión de bonos en dólares, además de los mecanismos de sobrefacturación ha sido uno de las venas abiertas de la economía Venezolana, que participó en la fuga de dólares y la especulación cambiaria. Fue por eso que Chávez autorizó su intervención, que resultó en eliminación.

Ya los actores involucrados en este negocio tienen un prontuario muy reciente, ahora se les está dando una oportunidad, y de esta forma van a regresar no como culpables sino como salvadores.

El ministro Merentes piensa que ayudando al alacrán a cruzar juntos el río, este bicho no lo va a picar. Está en la naturaleza de los tahúres de las casas de bolsa y de la banca privada, ofrecerse como viaducto para la fuga de capitales y la especulación. Está en su naturaleza la especulación como está en la naturaleza del alacrán hundir la ponzoña hasta de quien lo ayuda a cruzar el río.

El mercado permuta puede ser exitoso en el logro de estabilizar el tipo de cambio paralelo, si se cumple con las condiciones de: a)    Suficiente liquidez en dólares; b)     Una altísima regulación y vigilancia de las casa de bolsa y de los bancos involucrados; y, c)      Los mecanismos de control previo y control posterior que anunció el presidente Maduro hace ya unos meses.

Sin embargo, a pesar lograr el equilibrio o la estabilización a un precio del dólar (que será alto), no sólo puede terminar consolidando una correa de trasmisión de la fuga de capitales, como ya se dijo, sino que por definición el precio que se ajustará a la baja será el salario de los trabajadores.
Cualquier política de flotación o de deslizamiento que se base en una “ingenua” creencia de los mecanismos del libre mercado, terminará afectando a los trabajadores.

El deslizamiento del tipo de cambio significa un abaratamiento del costo de reproducción de la fuerza de trabajo que pagan los capitalistas, por tanto es una forma de aumentar la plusvalía absoluta. Claro un economista formal, educado en la ideología de la economía neoclásica saldrá defendiendo la libre flotación porque de esta forma la economía (en realidad el empresario capitalista) está manteniendo su competitividad internacional. Pero lo que oculta este razonamiento, es precisamente el mecanismo por el cual la devaluación y el aumento de los precios representan dos momentos de la pugna distributiva entre el capital y el trabajo.

También la devaluación beneficia a aquellos que tienen ingresos o activos valorados en dólares. Cada vez que se devalúa los exportadores privados tendrán más bolívares; el flujo de caja de PDVSA recibirá una cantidad de bolívares adicionales para pagar impuestos al fisco nacional, pagar las remuneraciones a los trabajadores, pagar las inversiones en el sector; la banca privada tendrá más bolívares que se verán reflejados en sus utilidades; igual pasa con la banca pública donde sus tesorerías celebran los ingresos adicionales que reciben por la devaluación; el Banco Central verá cómo mejorar sus estados financieros. La devaluaciones sustanciales son un festín para algunos, pero un trago amargo para otros, para los perdedores: la totalidad de la masa laboral y para el todo la economía en su conjunto. Lo que resulta bueno individualmente, termina siendo perjudicial para el conjunto. La cultura de la devaluación representa el triunfo del egoísmo sobre el interés nacional, la asfixia de la Patria por la voracidad rentista y especuladora de los que tienen el poder económico suficiente para influir sobre el precio del dólar.

En nuestro caso, las devaluaciones anunciadas por el gobierno iban acompañadas por aumentos de salarios mínimos y de los ingresos familiares por concepto de misiones. Esto permitía cierta compensación. Sin embargo, las devaluaciones que últimamente se han realizado tanto del Gobierno (47%) como de la burguesía (530%) han desatado un espiral de aumento de precios que está pulverizando los ingresos de las familias trabajadoras.
Estamos en un escenario parecido al de febrero, los ataques especulativos han acorralado al Gobierno, que no tomó decisiones a tiempo y lo obligaron a devaluar sustancialmente, incluso cuando no había condiciones financieras que justificaran esa devaluación.

El actual presidente del BCV, el economista Eudomar Tovar, siendo Vicepresidente de esta institución, declaró una semana antes de la devaluación que: “No hay condiciones para aplicar una medida cambiaria. Nosotros cerramos con un superávit nuestra balanza de pagos , estamos fortaleciendo eso, y vamos a seguir trabajando para que se fortalezca nuestra economía”[7].

El presidente actual del BCV, tenía toda la razón en ese momento (una semana antes de la devaluación del 08 de febrero), pero se impuso una decisión que se ha convertido en el mayor error político (además de económico) del chavismo. Actualmente pasa lo mismo, el Gobierno maneja una posición externa de dólares, suficiente para enfrentar esta coyuntura adversa[8], pero se ha tardado de tomar decisiones y el dólar paralelo se ubicó en un umbral que hará que el precio del mercado permuta, beneficie a los poseedores de dólares y joda a los trabajadores. Algunos tahúres amarillos y rojos se frotan las manos para participar en ese festín.

 Notas

[1] Ver http://www.aporrea.org/tiburon/a173951.html

[2] Ver la serie de artículos de Luis Salas, llamados “Es la inflación el principal problema de la economía venezolana”…En http://surversion.wordpress.com/2013/05/05/es-la-inflacion-el-principal-problema-de-la-economia-venezolana-reflexiones-de-economia-politica-en-torno-a-un-problema-muy-mal-planteado-primera-parte/

[3] Desde el mes de octubre del año pasado, se aceleró un ataque especulativo al tipo de cambio, que inició un proceso de aceleración de precios, que se mantiene hasta ahora (septiembre de 2013).

[4] Ver http://es.wikipedia.org/wiki/Poci%C3%B3n

[5] Ver http://www.elmundo.com.ve/noticias/economia/politicas-publicas/econometrica--mercado-permuta-sera-restringido-y-l.aspx

[6] Comparto plenamente el enfoque que sostiene que el problema cambiario actual debe analizarse desde la perspectiva de la pugna distributiva entre el capital, que trata de apropiarse (privatizar) la renta petrolera y mandarla al exterior. El documento publicado por Marea Socialista esta semana es una lección de pedagogía de cómo analizar un problema económico desde el punto de vista de los intereses del pueblo chavista trabajador. Recomiendo su lectura en http://www.aporrea.org/trabajadores/a173971.html

[7] Ver en http://www.elmundo.com.ve/noticias/economia/banca/el-bcv-aseguro-que-no-habra-devaluacion.aspx#ixzz2g3gRuGhj

[8] Ver en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=173679&titular=venezuela-no-tiene-problemas-de-reservas-l%EDquidas-ratifica-bloomberg-

Simón Andrés Zúñiga: Economista venezolano, forma parte del colectivo Sociedad de Economía Política Radical

Fuente: http://alainet.org/active/67712